Local Church Budget

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AUTHOR: Nikolaus Satelmajer
PRESENTER: John Mathews

In Matthew 6:8 (NIV) Jesus says, “Do not be like them, for your Father knows what you need before you ask him.” Who is “them”? Jesus is referring to hypocrites. While some sarcastically state that the church is full of hypocrites, each church has members who faithfully participate in the various ministries and support the church with their time, talents, tithe, and offerings. Just as Jesus says in Matthew that God knows what we need even before we ask, faithful members often know what the needs of the church are because they are involved in the life of the church. Thank you for being a faithful supporter.


Today’s offering is for our local church budget. The church budget supports the ministries of the church and provides the funds needed for the church building.


We are privileged to return our tithe and local church budget offering.



AUTHOR: Manuel A. Rosario Sánchez
PRESENTER: Ernie Castillo

Una de las características del mayordomo infiel es su capacidad de despilfarro. Ese siervo dice en su corazón: “‘Mi señor tarda en venir’, y comienza a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente” (Mat. 24:47-51). En cambio, el mayordomo prudente es juicioso al usar los recursos que se le confirieron. En la Biblia encontramos varios ejemplos de siervos fieles que hicieron buen uso de los bienes de su Señor.


En la multiplicación de los panes y los peces, Jesús dio ejemplo de economía. El texto sagrado dice: “Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: ‘Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada’” (Juan 6:12). Con la discreta frase: “Que no se pierda nada”, Jesús enseñó un poderoso principio de orden, economía y santidad. Es aleccionador ver al Dueño de todo cuanto existe dispuesto a que no se desperdiciara un solo pedazo de pan.


Ahorrar no es un simple tema de economía: es una asignatura básica del plan de salvación. Hagamos buen uso de las bendiciones de Dios y pongamos en el canasto el diezmo y las ofrendas, recordando que lo importante es “que no se pierda nada”. Hoy tu iglesia local será bendecida con tus generosos donativos.