Local Conference Advance

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http://youtu.be/Whaj5rce02A

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AUTHOR: NAD Stewardship
PRESENTER: Gordon Pifher

August H. Fancke, the well-known German preacher of the 17th century, founded an orphanage to take care of homeless children who roamed the streets of Halle. One day when he desperately needed funds to carry on his work, a destitute Christian widow came to his door begging for one gold ducat. Because of his financial situation, he politely but regretfully refused.


Disheartened, the woman sat down and began to weep. Moved by her tears, Francke asked her to wait while he went to his room to pray about the matter. Seeking God’s guidance, he felt the Holy Spirit’s call to give. Trusting the Lord to meet his own pressing needs, he gave her the money.


On the same day, he received 12 gold ducats from a rich friend. And shortly afterwards, he was informed that the prince had died, and in his will had directed that 500 gold pieces be given to the orphanage. Francke wept in gratitude.


We should always give with pure motives, “hoping for nothing in return” (Luke 6:35, NKJV), and God promises that he who gives to the poor will lack nothing.


http://youtu.be/pSLusUUkrYE

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AUTHOR: NAD Stewardship
PRESENTER: Loida Covarrubias

August H. Fancke, el muy conocido predicador alemán del siglo 17, fundó un orfanato para cuidar a niños sin hogar que vagaban por las calles de Halle. Cierto día, cuando desesperadamente necesitaba fondos para llevar a cabo su obra, llegó a su puerta una viuda cristiana indigente, pidiendo un ducado de oro. Debido a su condición financiera él tuvo que rehusar con mucho pesar. Descorazonada, la mujer se sentó y comenzó a llorar. Conmovido por sus lágrimas, Francke le pidió que esperara, mientras él iba a su cuarto, para orar acerca del asunto. Buscando ayuda divina, él sintió que el Espíritu Santo deseaba que él concediera el pedido. Confiando en el Señor para cumplir con sus propias y urgentes necesidades, él le dio a ella el dinero.


Dos mañanas después él recibió una cálida carta de agradecimiento de la viuda, diciendo que por su generosidad ella estaba orando, para que el Señor derramara con dones el orfanato. El mismo día, él recibió 12 ducados de oro de una dama rica y dos amigas, en Suecia. El pensó que había sido ampliamente recompensado, pero poco tiempo después fue informado de que el Príncipe Lodewyk Van Worten había muerto, y en su testamento él había instruido para que 500 piezas de oro fueran otorgadas al orfanato. Francke lloró de agradecimiento.