Local Conference Advance

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AUTHOR: NAD Stewardship
PRESENTER: Chris Holland

Two little Chinese boys stood outside of their Sabbath School class waiting to go in. One boy asked the other, “Why don’t you go in?”


“My stomach hurts,” replied the other boy.


“What’s the matter? Didn’t you have breakfast?”


“Well I was given a mo mo (biscuit).” He took the biscuit out of his pocket. He continued, “But I didn’t eat it because I didn’t have anything to give for my Sabbath School offering. So I decided to offer my food, but my tummy hurts so much!”


The other boy said, “I didn’t have any breakfast this morning either. I also brought a mo mo.”


The first boy excitedly said, “I’ve got an idea! We could both eat a half of one mo mo, and then we’d have one whole mo mo to give to Jesus.”


“That’s a good idea,” said the other. So they did so, eating it very slowly. And when their tummies were satisfied, they went proudly into Sabbath School.


When the offering plate was passed around, both boys put their hands on the mo mo, dropping it in. Although their offering wasn’t monetary, it was the largest offering given that day.



AUTHOR: NAD Stewardship
PRESENTER: Tony Anobile

Dos pequeños niños chinos estaban parados, afuera de la clase de escuela sabática, esperando para entrar. Alegremente se saludaron el uno al otro, mientras uno de los niños preguntó, “¿por qué no entras?”


“Me duele mi estómago,” el otro niño respondió. “¿Qué sucede? ¿No desayunaste esta mañana?”


“Bueno, tuve una mo-mo (galleta), “pero como ves, no me la comí.” Con ello sacó de su bolsillo la galleta. “No me la comí porque no tenía nada que dar para mi ofrenda de escuela sabática. Así que, traje mi galleta, ¡pero ahora mi barriguita me duele!”


El otro niño dijo, “yo tampoco desayuné esta mañana. Ves, aquí mi mo-mo”


El otro chico se entusiasmó, dijo, “¡tengo una idea!, tú tienes un mo-mo y yo tengo un mo-mo. ¿Podemos partir un mo-mo en dos pedazos? Cada uno podemos comer la mitad, y entonces tendremos un mo-mo entero para darlo a Jesús.”


“Esa es una buena idea,” dijo el otro. Partieron una por la mitad, y cada niño comió una parte. La comieron despacio, entonces se sintieron mejor y orgullosamente entraron a la escuela sabática.


Cuando pasó el platillo de la ofrenda, cada niño puso su mano en el mo-mo entero y lo dejaron caer. Algunos sonrieron, pero yo no sonreí. Sentí ganas de llorar, pues su ofrenda era mucho mayor que la mía. De hecho, sentí como que fue la ofrenda más cuantiosa que se dio.



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Originally prepared for June 28, 2014

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