Local Conference Advance

Available Language(s):

No Video Available


AUTHOR: NAD Stewardship

January 11, 2014

Our Conference


A very rich monk died and left his estate of $300,000 to a number of monks with whom he was acquainted. The instructions on the will directed them to give to his only son “that which they wished.” They interpreted the will to mean that the son should only get what they decided to give him.


The monks got together and decided that they would give the son $10,000. The attorney told them they had misunderstood the will. The monks felt it was their decision to give the son whatever they decided, but the will stated that the son would receive “that which they wished.” They wished for themselves $290,000, and therefore greedily took the majority of the will.


The golden rule suggests that we treat others the way we would like to be treated. As we give of our means today to support God’s work, remember Galatians 6:7: “Whatever a man sows, that he will also reap” (NKJV).


No Video Available


AUTHOR: NAD Stewardship

Nuestra Asociación


Un monje muy acaudalado murió y dejó su testamento a algunos monjes, a los cuales conocía. Sin embargo, las instrucciones del testamento indicaban dar a su único hijo “aquello que ellos deseaban”. Ellos interpretaron que eso significaba que el hijo recibiría lo que ellos decidieran darle a él. El valor de la herencia eran $300,000.


Los monjes se juntaron y decidieron que le darían al hijo únicamente $10,000. Cuando se supo la decisión tomada, el abogado encargado del testamento les dijo que ellos habían comprendido el testamento erróneamente. Ellos habían pensado que le darían al hijo lo que ellos decidieran, pero el testamento declaraba, “aquello que ellos deseaban”, el hijo recibiría. Ellos deseaban para sí $290,000 y por lo tanto, de acuerdo a la fraseología del testamento, eso fue lo que el hijo recibió – lo que ellos deseaban para sí.


La regla de oro aconseja que tratemos a otros de la manera que nosotros quisiéramos ser tratados. Hoy, mientras damos de nuestros recursos para el sostén de la obra de Dios, recordemos el verso bíblico que dice: “…todo lo que el hombre sembraré, eso también segará.” Gálatas 6:7